En buena parte de la provincia de Valladolid asombra la perfecta conjunción
que existe entre casas y paisaje. En la Tierra de Campos, por ejemplo,
parece que los pueblos hayan nacido de la tierra, que han crecido como los
cereales o los escasos árboles que rompen la monotonía de la llanura.
Son pueblos hechos de barro que es la base de construcción más antigua que
ha utilizado el hombre.
Un material pobre y de bajo coste que a lo largo de los siglos ha demostrado
ser el mejor remedio natural contra las extremadas condiciones climáticas de
la meseta. El barro, en su utilización arquitectónica más usual del
adobe, con sus inmejorables condiciones como aislante térmico y acústico,
está siendo redescubierto ahora por arquitectos como el alemán Edgard Rohmer,
impulsor en el pueblo soriano de Navapalos de un proyecto investigados de
este modesto material de construcción.
La fabricación
del adobe El proceso no ha cambiado desde que el hombre, en la más
remota antigüedad, construyó su primera casa de barro. El primer paso
es la extracción de la tierra a la que se desposee minuciosamente de todo
tipo de impurezas. Acto seguido se hace una mezcla de tierra, agua,
paja y en ocasiones estiércol. La masa resultante se vacía sobre una
explanada cubierta de paja donde previamente han sido instalados unos moldes
de madera húmeda que se denominan "bancales". Una vez aprisionada la
masa en los moldes, se la deja secar tres o cuatro días hasta que tome
forma. Y sin estar suficientemente secos los adobes se pingan de canto
para que se oreen por las dos caras.
Los moldes para hacer estos prismas de barro suelen tener unas dimensiones
de 40 x 20 x 10 cm. en los más grandes, y 20 x 14 x 10 cm. en los más
pequeños. Existe otro tipo de molde en forma trapezoidal llamado "amacal"
que se utiliza para la construcción de adobes aptos para la construcción de
bóvedas. Según Joan Corominas, la palabra adobe, que tiene origen
árabe, se viene utilizando desde el siglo XI.
El
ladrillo: barro cocido Los ladrillos requieren una manufactura más
costosa y evolucionada. Son bloques de arcilla cocidos a fuego vivo en
unos hornos que llaman hormigueros. En general, el ladrillo, se ha
utilizado para la construcción de torres de iglesia, casas y edificios
civiles.
No es raro ver algunas construcciones en las que se mezclan el adobe y el
ladrillo entramados con vigas de madera. Este tipo de habitación se da
en el sur de la provincia de Segovia, suroeste y nordeste de Burgos, además
del sur de Avila.
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La fórmula del adobe
Los bloques de adobes para que sean eficaces elementos de construcción han de
tener, según A. Sánchez del Barrio que con J. L. Alonso Ponga ha estudiado las
principales aplicaciones de este material, la siguiente composición: un
porcentaje de arcilla que no debe llegar al 20% y una proporción de arena
superior al 45%, mientras que el contenido del agua para el amasado conviene que
no supere el 12% de la arcilla empleada.
El arquitecto Roldán Morales, también ha elaborado imprescindibles trabajos
sobre la arquitectura popular de Valladolid.
El mantenimiento de las fachadas
Para que una casa de adobe, o un tapial parezca siempre recién construida y no
aparezcan grietas y desconchones es preciso "embarrar" la superficie una vez al
año. Esta operación ha de hacerse inmediatamente antes de las heladas del
invierno y de los calores del verano ya que las dilataciones y contracciones
quiebran los muros.
Barro húmedo mezclado con paja vuelve a ser el ungüento capaz de remozar las
casas de adobe capaces de soportar lluvias, granizo o nevadas pero no los
cambios extremados de temperatura.
Las cubiertas y
tejados
Las cubiertas de las viviendas de adobe o ladrillo se hacen con tejas, que
no son más que placas de arcilla cocida. En cambio en las comarcas
serranas donde la piedra es el elemento base de la casa, se emplean placas
de pizarra para el cubrimiento del edificio.
La teja utilizada comúnmente es la curva, manufacturada por medio de unos
moldes de hierro. Las tejas se disponen de tal manera que
intercalándolas producen "cobijas" y "canales", aunque es más corriente que
sólo formen "cobijas".
El Norte de Castilla / La Escuela / 4 de marzo de 1998 - Carlos Blanco
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