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El duque de Lerma decidió el traslado de la Corte a Valladolid
Hoy, 9 de febrero, se cumplen cuatro siglos desde que el rey
Felipe III hiciera entrada en la ciudad de Valladolid a la que trasladó la Corte
desde Madrid por espacio de seis años, una decisión que había tomado en realidad
un hombre mucho más poderoso, su valido el duque de Lerma. De aquellos
hechos y de sus protagonistas da detalle Carlos Merchán, director de la Cátedra
de Estudios Municipales de la Universidad de Valladolid.
Nieves Caballero. Valladolid
-¿Por qué Felipe III decide trasladar la Corte de Madrid a
Valladolid en el año 1601?
-Existen varias teorías, como en otros casos, los historiadores
no se ponen de acuerdo. Hay que tener en cuenta que Felipe III y Felipe IV,
dedicados a las cacerías y al ocio, dejan el poder prácticamente en manos de sus
validos. Menéndez Pidal, Aguado y Jose Antonio Escudero consideran que fue
el Duque de Lerma, el brazo derecho del rey -que era un monarca incompetente,
sin preparación intelectual e indeciso- quien toma la decisión de alejar al
Monarca de la influencia de su abuela y para aislarse él mismo de los sectores
críticos de Madrid. El valido no busca un beneficio para el Estado ni para
el rey sino más bien para sí mismo y convence fácilmente a Felipe III.
-¿Cómo era Valladolid en ese momento?
-Había unas 15.000 viviendas y cerca de 80.000 vecinos, que
aumentan lógicamente con el traslado de la Corte. Era una ciudad
característica de principios de siglo XVII de primera magnitud. Valladolid
es en esos momentos una de las grandes villas de Europa. La media era
entonces de 10.000 a 15.000 habitantes. Además, la ciudad había sido en
siglos anteriores el núcleo básico de la Meseta norte, de donde procedían muchos
de los reyes de la Edad Media. Valladolid desempeñaba un papel de
liderazgo por entonces.
-¿Cómo era el plano urbano de la ciudad?
-La ciudad rebasaba ya la muralla que rodeaba el área
histórico medieval. Lo que hoy es el barrio de La Rondilla era la Ronda,
el límite norte. La Huerta del Rey debe su nombre precisamente a esa
época. Curiosamente el duque de Lerma hace varias operaciones
inmobiliarias en beneficio propio. Seis meses antes del traslado de la
Corte a Valladolid, el valido del rey invierte y compra propiedades en la
ciudad.
-Era lo que hoy se conoce como especulación...
-Exacto. Poco antes de regresar la Corte a Madrid, seis
años después, el duque de Lerma se había apresurado a vender la que se llamaba
entonces Huerta de la Ribera al rey por 30 millones de maravedíes. Por esa
razón se denomina desde entonces como Huerta del Rey.
-¿Qué significó para Valladolid ser capital del Reino?
-Aunque se trataba del final del período glorioso, España era
todavía el Estado más poderoso del mundo. Es evidente la importancia
histórico y socioeconómica que tuvo para la ciudad esta circunstancia. De
hecho, la Corte ocupa toda la ciudad y sus edificios más notables. La
ciudad atrae a advenedizos de la política, del poder, de la guerra, de la paz,
de la riqueza y de la miseria, como dirá Miguel de Cervantes.
-Pero también, la cultura...
-Acude toda la intelectualidad. Vienen a vivir Quevedo,
Góngora, Vélez de Guevara y el 24 de enero de 1603 llega Miguel de Cervantes.
-¿Por qué deja el rey Valladolid?
-Escudero y Pidal creen que el Duque de Lerma jamás pensó dejar
Madrid definitivamente y vuelve a ser el inductor del abandono de la ciudad como
lo fue de su traslado a Valladolid. Ya desde 1603 se tiene noticias de
ciertas maniobras del alcalde de Madrid y del valido del rey. El 30 de
enero de 1606 se da por decidido el regreso y se lee en el Ayuntamiento una
carta del duque de Lerma en la que anunciaba que Felipe III ha resuelto volver a
Madrid, para disgusto y decepción de Valladolid.
El Norte de Castilla / 9 de febrero de 2001 - Carlos Merchán, director de la
Cátedra de Estudios Municipales
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