www.valladolid-es.info

La Fuente Dorada

     

Google

fuente doradaPoncio

   La carencia de planos o dibujos del siglo XII, así como de una rigurosa investigación documental que pueda hacer posible la confección de un dibujo o croquis de la zona comprendida entre la primera cerca de la ciudad, la entonces ermita de Santiago y el cauce del Pisuerga, no sólo ha hecho posible la falsa localización de hechos importantes (Coronación de Fernando III el Santo o la ejecución de Don Alvaro de Luna), sino que ha impedido el conocimiento exacto de la zona que hoy día constituye el centro de nuestra ciudad.

   Siendo acertados, a mi modo de ver, los razonamientos de don Juan Agapito y Revilla en sus trabajos de investigación sobre la zona, creo de interés para los lectores de estos recuerdos el conocer la opinión del laborioso investigador.

   Opina el citado historiador, con precisa base documental, que la antigua Plazuela de Santa María, o del Mercado Viejo (hoy de la Universidad), empezó a perder importancia cuando los mercaderes, asentados exclusivamente en el citado recinto, comenzaron a instalar sus puestos de venta a partir de dicho emplazamiento y con dirección a la calle de Platerías, Corrillo, hasta la actual Plaza de Correos.

   La primera referencia escrita, relativa a los terrenos que, más tarde, constituirían el emplazamiento de la Plaza Mayor o Del Mercado, lo encontró el investigador en un documento de 1248 en el que se sitúa una finca en el barrio de Escribano, dentro de la zona de ampliación del primitivo caserío y a su Puerta del Trigo.  La construcción, en 1260, del convento de San Francisco, convierte a dicho convento en la edificación más importante de la zona y hace que las autoridades municipales fijasen en ella su atención, hasta que a finales del siglo XVII, como consecuencia del incendio de 1561, se convirtiera en la Plaza Mayor que sirvió de modelo a las más importantes de España.

   El desorden de las construcciones y calles existentes antes del referido incendio, hizo que se conociera como Plaza del Mercado (para distinguirla de la que se estableció en la Plazuela de Santa María a la que se refieren los viejos documentos como Antigua Plaza del Mercado a la extensa zona que hoy ocupan las Plaza Mayor, Ferrari, Fuente Dorada y los Soportales de Cebadería.  El denominar a nuestra Plaza Mayor, calificándola como del mercado, dio lugar a las inexactitudes históricas que se recogen al principio de este escrito.

   Pese a todo, lo cierto es que, salvo en la acera próxima al convento de San Francisco, el comercio vallisoletano se estableció y desarrolló, en el entorno de la Plaza Mayor, pero fuera de ella.

   Calles de Cofreros (Santiago), de Olleros (Duque de la Victoria), de Espaderos y Guarnicioneros (Fuente Dorada), de la Lencería o Soportales de Cebadería, son un claro exponente de que el comercio vallisoletano, a pesar del calificativo de nuestra Plaza Mayor, ocupó un área mucho más amplia que el perímetro de nuestra primera plaza.

   Lorigueros, fabricantes de espadas, vendedores de avellanas y comercios establecidos en los bajos de las casas de la antigua placeta de Guarnicioneros o de la Gallinería, fueron la base de una importante zona comercial que a partir del siglo XVII se conoce como de la Fuente Dorada.

   Los Archivos Municipales conservan los acuerdos adoptados para construir una fuente que se surtió de las aguas conducidas a través de la carrera de Argales, obra que se inició en 1618 y que estuvo rematada por una bola dorada, dotada de una Aguja (de bronce).  Según testimonio de don Ventura Pérez, en 1725 dicha fuente fue sustituida por otra en la que pusieron unos delfines de piedra y encima de un tiesto de flores colocó una figura que representaba a la Primavera de tres cuartas, más o menos de alta, muy dorada y que al poco tiempo fue decapitada por la certera pedrada de un gamberro de la época.

   A finales del pasado siglo la plazuela cambió de fisonomía (quizás debido a las líneas de tranvías que la atravesaron) y las fuentes monumentales que la dieron nombre fueron sustituidas por una simple construcción de piedra que proveía las necesidades de agua a los vecinos.  Remataba el mobiliario urbano un urinario público (avance muy apreciado en la época) de líneas similares a un kiosko de chapa y que estaba situado, aproximadamente, frente a la actual Librería Santarén.

   En 1950 el Ayuntamiento dispuso la construcción de una fuente dotada de cuatro caños, un estanque situado en el segundo cuerpo del monumento y, en su centro, se situó un pedestal sobre el que se colocó la estatua de ¿un correo romano?, en cuya mano izquierda (pegada junto al costado) portaba un pergamino enrollado, mientras que con su mano derecha elevaba sobre su cabeza una antorcha que de noche, quiero recordar se encendía.  Fiel a la tradición, el Ayuntamiento quiso que la estatua fuera dorada, para lo cual se pintó de purpurina, lo que hizo que los vecinos de entonces conocieran a la estatua como la de Don Purpurino.  Las críticas y las bromas de los vallisoletanos hizo que la controvertida figura fuera trasladada a un pueblo próximo y se sustituyera por una alta y esbelta columna de la que pendían cuatro hermosos faroles.  Al ser desmontada la fuente la espectacular farola fue colocada en la Plaza de la Trinidad, donde se encuentra actualmente.

   La actual remodelación de la plaza devolverá, con la fuente proyectada, el nombre de una plaza situada en pleno comercio vallisoletano y que debe su nombre a una fuente que tuvo una bola dorada provista de una aguja.

Joaquín Martín de Uña

Actividades - Servicios - Utilidades - Historias - Cultura - Rural - Anuncios - Trabajo - Chollos - Varios -

www.valladolid-es.info  www.portal-uralde.com