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La provincia de Valladolid mantiene con la literatura un romance de siglos en calidad de patria chica o fuente de inspiración de las grandes plumas de todos los tiempos. Esta ruta literaria vallisoletana comienza sobre el valle del Duratón en la localidad de Peñafiel. Hay que patear las estrechas calles que conforman su judería, una de las más importantes de Castilla; recrear el ambiente medieval de justas y torneos que aún transmiten su castiza plaza del Coso; entrar en la iglesia herreriana de San Miguel para admirar su retablo barroco o asombrarse ante la grandeza de su castillo en forma de nave. Precisamente entre sus muros se retiró del mundo el Infante don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X el Sabio. Allí escribió su libro del conde Lucanor (1335), con el que se erige en nuestro primer prosista en lengua castellana después de que su tío declarase el "castellano derecho" lengua oficial del Reino. Su recuerdo pervive en la capilla funeraria de estilo plateresco del convento gótico-mudéjar de San Pablo, que lleva su nombre y donde reposan los restos de tan ilustrado fundador. Al sureste de la provincia, una villa amurallada ha pasado a la historia inmortalizada por la pluma de Lope de Vega en El caballero de Olmedo (1641). "Que de noche le mataron El drama está inspirado
en un hombre de carne y hueso, Juan de Vivero y Silva, que andaba en amores
con una muchacha de Medina del Campo y que de vuelta a Olmedo en la noche
del 6 de noviembre de 1521 fue asesinado por Miguel Ruíz de la Fuente en las
inmediaciones del pueblo. Una estatua de bronce, obra del escultor
vallisoletano Manuel López García, de este personaje de ficción se alza en
su recuerdo sobre la plaza de San Julián como símbolo indiscutible. Valladolid literaria.- La ciudad
de Valladolid también puede presumir de letrado pedigrí. En ella reside con
su familia entre 1601 y 1606 nada menos que Miguel de Cervantes Saavedra.
Aquí le coge la publicación de la primera parte de El ingenioso
hidalgo don Quijote de la Mancha (1601), que le convierte en vida en uno
de los escritores más leídos y admirados. Valladolid le inspira en
esos productivos años y en el que fuera su hogar de la calle Rastro Viejo,
hoy convertido en su casa-museo, escribe parte de El casamiento engañoso,
El coloquio de los perros y El licenciado Vidriera. Además,
Valladolid es cuna de José Zorrilla, máxima figura del Romanticismo español.
Este poeta sensible e impulsivo, que salta a la fama en 1837 con la lectura
de unos sentidos versos en el entierro de Mariano José de Larra, es el
creador de otro mito de la literatura española con vocación universal:
Don Juan Tenorio (1844). La urbe honra su memoria con una
casa-museo, la misma que le vió nacer y dar sus primeros pasos, y una
monumental estatua en la plaza de Zorrilla, centro neurálgico de su
entramado urbano. Esta escultura del insigne poeta y dramaturgo
vallisoletano fue cincelada por el escultor Aurelio Rodríguez Carretero e
inaugurada en solemne acto en el año 1900. El broncineo artista posa
de pie con unas cuartillas en la mano como si estuviera recitando unos
versos. En su pedestal de piedra permanece sentada una mujer con una
lira, que quiere ser una alegoría de la Poesía. Y es que la novia del
Pisuerga ha dado muchos hijos ilustres al mundo de las letras. "Villa por villa en el mundo |