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Un torneo medieval en el Valladolid de hace
noventa años

En un programa editado en nuestra
ciudad por la Imprenta, Librería y Encuadernación de J. Montero se anunciaba
un <<Gran Festival Regio a celebrarse en Valladolid el 28 de septiembre de
1907, a presencia de su Magestad (que Dios Guarde)>> y que se dignó
apadrinar al espectáculo que tuvo lugar en la entonces, recién inaugurada plaza
de toros.
Tres partes componían el regio
festival: En la primera se celebró el <<Torneo a la antigua usanza>>;
en la segunda, dos tenientes del Regimiento de Lanceros de Farnesio,
apadrinados por los Duques de Tovar y de Aliaga, quienes <<ceden sus
magníficas carrozas de gala>>, rejonearon dos toros que fueron
<<rematados por los diestros Blanquito y Moyano, banderilleros de la cuadrilla
de Antonio Fuentes>>; cerró el espectáculo la <<Lidia ordinaria de dos
hermosos toros de la ganadería del Excmo. Sr. Duque de Veragua por el muy
aplaudido primer espada Antonio Fuentes y su cuadrilla>>.
Centraba el interés del festival la
celebración del torneo cuya presentación se hizo <<con todo lujo de detalles
que requiere, tanto en armaduras, arneses e indumentaria, como en personal,
yendo el número precioso, lo mismo de caballeros, mesnaderos, mariscales,
condestables y jueces de campo, que de pregoneros, persevantes, ministriles,
timbaleros, trompeteros, heraldos, etc. etc.>>. Fueron
<<campeones>> cinco oficiales del Ejército apadrinado por otros tantos
Grandes de España.
El programa que nos ocupa (cuatro
páginas de tamaño folio, con un grabado de un caballero con armadura completa en
portada) y un escudo de gala en su final, constituye una muestra típica de los
programas de la época, pues no consta ni el lugar en que se celebró el festival
ni la hora en que dio comienzo. Quizás tratando de instruir a los
asistentes sobre el espectáculo que iban a presenciar, don Abelardo Merino
Alvarez (¿?) describió a lo largo de dos páginas completas lo que eran los
torneos en la Castilla de la Edad Media.
Inicia su relato con el <<paso de
tres caballeros armados de todas las armas, a cuyos poderosos trotones seguían
los de una escasa docena de pajecillos y escuderos>> que por las calles de
Segovia se dirigían a su alcázar, a solicitar el permiso real para celebrar su
torneo en un escrito del siguiente tenor: <<Muy poderoso y esclarecido
Sr., obligado por los mandatos de quien, aliándose de Amor, en mí domina,
a buscar peligros y hechos de ventura que me den ganar alguna cosa en la
inclinación de su afecto, vengo a pediros el favor de que me concedáis campo i
liza donde medir mis armas y libertarme de mis pesados hierros si lo que hay
alguno o algunos, que acepten este reto, como bien esperamos>>.
Previa deliberación del Consejo Real
se concede permiso al solicitante siempre que admita las normas establecidas por
este organismo, entre las que se encontraban la utilización de <<armas
embotadas o corteses>>; que no participaran en el torneo <<Ni el Rey
nuestro Señor, ni el muy Alto Príncipe ni el Condestable>> y que cada
caballero debía <<romper tres lanzas, siendo de su voluntas hacer o no luego
el combate a espada, daga, maza o hacha>>. Se fijaba como lugar del
torneo <<Valladolid, la grande...>> y no lejos del lugar conocido como
campo llamado de Marte o de la Verdad (actual Campo Grande) por estar ya
autorizado con mil otros anteriores, retos o desafíos muchos de ellos juicios
del cielo (los hoy llamados Juicios de Dios). La descripción del lugar del
torneo, la situación del palenque (campo en el que se desarrollaba la justa) así
como su desarrollo, completan el romántico relato.
De la reseña periodística publicada en
el nº 1.346 de <<La Ilustración Artística>> y de las fotografías del
<<Foto Sport, de Valladolid>>, sabemos que los infantes doña María Teresa y
don Fernando presidieron el torneo en nombre de los Reyes a quienes, en palco
adjunto a la Presidencia, acompañaron los Grandes de España; que la plaza se
adornó con colgaduras blancas <<sobre las cuales destacaban guirnaldas,
escudos y hojas de palmera>>; que en el ruedo <<se había figurado en
colores un rico tapiz en cuyo centro campeaba el escudo de los Austria>>;
que en la comitiva que abría plaza <<el Paladín empuñaba la bandera gualda
con el escudo imperial, seguido por los otros dos luchadores que portaban cada
uno una bandera azul y otra morada, con los escudos de Borbón y de Valladolid
respectivamente; sabemos que el importe recaudado por el espectáculo se destinó
para ayuda de las Asociaciones de Caridad de la ciudad y que espectáculo fue
'completo, dejó complacidísima a la numerosa y escogida concurrencia que llenaba
la plaza de toros'. Así fue el torneo medieval que se celebró en
nuestra ciudad hoy hace exactamente noventa años.
Norte de Castilla - 28 Septiembre 1997 - Joaquín
Martín de Uña
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